
La cultura popular del noroeste de Gran Canaria despide con pesar a Isidro Suárez Santiago, quien ha fallecido dejando tras de sí una profunda huella en el folclore tradicional de la isla. Su figura será recordada como la de un cantador de la vieja escuela, comprometido con la transmisión de la música popular y con la conservación de las tradiciones que han definido la identidad cultural de generaciones enteras.Isidro Suárez Santiago nació el 14 de septiembre de 1932 en el barrio de Hoya Pineda, en el municipio de Gáldar, en el seno de una familia humilde dedicada al trabajo del campo. Hijo de Santiago Suárez y Feliciana Santiago, fue el mayor de seis hermanos y creció en un entorno profundamente vinculado a las tradiciones rurales, donde la música, el baile y la vida comunitaria formaban parte del día a día. Desde muy joven compaginó sus estudios con el trabajo familiar en las tierras y el cuidado de los animales, una realidad habitual en la Canarias de la época.
Su vínculo con la música comenzó en la adolescencia, cuando empezó a tocar la guitarra y a participar en agrupaciones locales. Su primera experiencia musical fue en la rondalla del Ayuntamiento de Santa María de Guía de Gran Canaria, dirigida por Alberto Dávila, donde pudo iniciarse gracias a un instrumento que le facilitaron. Tal era su entusiasmo por aprender que recorría a pie la distancia entre Hoya Pineda y Guía para asistir a los ensayos. Con esfuerzo y sacrificio logró comprar su primera guitarra en Teror, instrumento que lo acompañaría durante toda su trayectoria musical.
A lo largo de su vida participó en diferentes colectivos folclóricos que marcaron la historia cultural del norte de Gran Canaria. Formó parte de la A.F. Princesa Tenesoya, donde compartió escenario con destacados folcloristas y obtuvo diversos reconocimientos. Tras la desaparición de este grupo, impulsó la creación de la Rondalla Tenesoya en su propio barrio de Hoya Pineda junto a compañeros y vecinos, contribuyendo a mantener viva la tradición musical en su comunidad.
Posteriormente también participó en el colectivo Nobleza Galdense y, desde 1997, pasó a formar parte de la Agrupación Folclórica Farallón de Tábata, donde permaneció durante años aportando su experiencia y sabiduría. En esta agrupación dejó constancia de su veteranía como cantador y de su profundo conocimiento del repertorio tradicional, siendo reconocido por el grupo durante el V Encuentro Folclórico Farallón de Tábata por su contribución a la preservación del folclore.
Más allá de los escenarios, Isidro Suárez fue un hombre profundamente ligado a la naturaleza y al mundo rural. Durante muchos años trabajó repartiendo el agua de la Heredad de Aguas de Santa María de Guía, oficio que lo convirtió en un gran caminante y conocedor del territorio. Además, destacó como sabio popular y conocedor de la medicina natural, faceta por la que muchos vecinos lo recuerdan como un auténtico “yerbero”.
Su estilo interpretativo, caracterizado por una voz potente y por un marcado sello grancanario, lo convirtió en uno de los representantes de una forma de cantar que hoy forma parte de la memoria del folclore tradicional. Su voz quedó también registrada en el disco “Cantares a Gáldar”, publicado por la Agrupación Folclórica Farallón de Tábata en 2011, donde compartió protagonismo con otros cantadores del grupo.
Con su fallecimiento desaparece una figura clave para entender la transmisión oral y popular de la música tradicional en el noroeste de Gran Canaria. Sin buscar protagonismo ni grandes reconocimientos, Isidro Suárez Santiago supo mantener viva la esencia del folclore y transmitirla a nuevas generaciones de músicos y cantadores.Su recuerdo permanecerá ligado a las isas, folías y coplas que interpretó durante décadas, así como al legado humano y cultural que deja entre familiares, amigos y compañeros de la música tradicional canaria.
Desde la A.F. Farallón de Tábata nos sumamos a las condolencias y transmitimos nuestro sentimiento de que descanse en paz.
